‘Tiembla’

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En cualquier momento volverá a temblar; en algún momento llegará el megaterremoto del que hablan los expertos en placas tectónicas. Quizá nos agarre menos desprevenidos, asiáticamente ensayados con cronómetros y habitantes de ciudades más acondicionadas para las sacudidas telúricas que no han dejado de cimbrar Oaxaca y que ya son consuetudinaria noticia de sobremesa en Ciudad de México. Quizá incluso se perfeccione el chillido de las alarmas preventivas, previsoras o proféticas y se aproveche el encomiable sudor de solidaridad instantánea que ha demostrado una y otra vez el alma de México y los mexicanos. Volverán las oscuras golondrinas de la tragedia… o no.

Lo cierto es que de los pasados sismos de septiembre, que coincidieron como negro aniversario en la cicatriz aún abierta de la tragedia del de 1985, como un nefando relevo generacional se confirmó que en la ronda se repite el mismo puño en alto, las mismas cadenas nefastas de corrupción, olvido y dolor. Las llamadas redes sociales cambiaron la faz de la emergencia, y la nueva generación de jóvenes con tapabocas ya saben, sin lugar a dudas, los engaños imperdonables de las televisoras y los supuestos funcionarios que dizque se hacen organizadores de la nada empolvada, los escombros por doquier, los fondos robados ahora en cajeros automáticos.

Tiembla es un libro coordinado por el periodista Diego Fonseca y editado por Almadía, editorial entrañable y cuidadosa hasta de la tipografía y estética visual de sus libros. Con generosa e inteligente batuta, Fonseca reunió textos de 35 autores sobre palabras clave aisladas, pautas, guías de lo que genera en la imaginación y el conocimiento la sacudida del planeta sobre el que sobrevivimos los habitantes de una de las zonas más heridas por rayas invisibles o fallas profundas.

Fonseca se encargó de corretear los párrafos que, juntos, conforman un mural de reconstrucción emocional de una o tres generaciones de sobrevivientes y, por ende, amigos o familiares o conocidos de quién sabe cuántos muertos y quién sabe cuántos damnificados que siguen en las calles, bajo un techo de lona, a la espera de que se cumpla la palabra de quienes ofrecieron ayudarlos. Todo lo contrario de Almadía y su incansable equipo de colaboradores, que han cuadriculado la ayuda directa y efectiva a través de un ánimo que se llama #TejamosOaxaca, como un huipil que deja de ser deshilachado con el zurcido invisible de las manos que se juntan para ayudar, para alzar piedra por piedra los restos de biografías y microhistorias encaladas; cada rincón del istmo y cada calle empolvada por el olvido, cada árbol en flor y la danza callada de tanta gente buena que ha visto esfumarse el hogar de sus vidas y que no merece que lloren en vano las paisanas que aun así llevan flores en la cabeza.

Tiembla es un libro que se vende para que sus ganancias se entreguen directamente a las manos de los que más necesitan ayuda a seis meses del sismo pasado, a pocos minutos de la enésima réplica y a quién sabe cuántos inciertos amaneceres en que vuelva a sacudirse la Tierra, pero ahora con el antecedente en papel y editado por Diego Fonseca de 35 voces, que se multiplicarán en los círculos concéntricos de sus lectores y de mano en mano, como agua fresca, para que no nos venza el temor y no se nos pierda la memoria; para que se aclare a quienes aún no entienden que la mejor cara de México está precisamente en los rostros de las personas que se brindan el hombro y se miran a los ojos, que leen en piel y página las verdades que esconden los que mienten y que vuelan por encima de los abusos. Tiembla para que leas y para que sepas que esto puede volver y que hay que saber cómo reaccionar y cómo ayudar, incluso con tan solo no estorbar; Tiembla para que conste que seguimos en pie y que aquí lo que está por venir… recimentado y anclado en la imbatible fortaleza de México que se alza y crece por encima de toda tragedia.

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