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Hojas son alas

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Al filo de la realidad, allende las malas noticias y lejos del ruido del mundo, Madrid es un espacio expandible con recovecos entrañables donde reina el silencio y fluye una ligera brisa casi imperceptible, ideal para el intento de poner en palabras los inventos de la mente. El teclado se vuelve un huerto cultivado a golpe de cada una de las yemas de los dedos y las hojas en blanco se elevan flotando en una confusión literal donde parecen mariposas amarillas u hojas ocres que quieren anaranjearse, flotando como una parvada de insectos en otoño sobre la cabeza enmarañada de quien ha logrado aislarse del bullicio de las calles, de las iras desatadas en la plaza pública y pasea su prosa por las calles recién llovidas por su propia inspiración. Hojas son alas que se elevan como la delicada voz de una soprano inventada y Madrid confirma entonces que hay un perfil de su larga biografía que sólo se entiende en saxofón o en la lectura que se sigue línea por línea sobre los antiguos bulevares de un sosiego ya olvidado. Quien lo conoce, va leyendo en las caras de los paseantes el verdadero rostro de una ciudad que te ... Leer Más »

Catalán en el espejo

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Vicente Molina Foix ha cuajado El joven sin alma, una novela romántica que lo retrata ante el espejo como personaje inventado por el paisaje y los personajes –también verídicos y también inventados— que aparecen en sus párrafos. Quizá con mayor claridad y nitidez que en otras de sus obras, Molina Foix ha registrado el biombo de una España en blanco y negro y en particular, Barcelona aprés la sepia y previa a los colores que ahora parecen esfumarse en la memoria de la masa: una cultura riquísima, plural y políglota, abierta al mundo y consciente de su lugar en él donde un joven que se llama igual que el autor abre los telones de la sexualidad y el asombro artístico, al tiempo que lanza al vuelo las ventanas de su propia creatividad en una búsqueda de sí mismo que medio siglo después llega hoy a manos de los lectores bajo el sello de Anagrama, casa del autor y de muchos de sus fantasmas en tinta. Da gusto ver un jueves que deja de ser cualquiera a Molina Foix presentando un libro de la editorial de Jorge Herralde, y para mayor gusto, en la sucursal madrileña de La Central, librería de ... Leer Más »

Tipo de tipografía

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Absorto en la lectura del periódico, el hombrecillo busca verdades en el mar de las mentiras. Viaja en silencio, arranca de mañana con el primer diario del día y navega hacia la tarde entre los párrafos apretados de un tabloide incondicional; remata por la noche con la revisión del pasquín que otea por compromiso y cierra sus días con la confirmación silenciosa de que hay días en que parece que no pasa nada, habiendo recorrido todas las geografías en la insondable gelatina de las novedades que fardan los demás, los hallazgos meritorios, los premios incuestionables, las caras de los triunfadores ocasionales y las despedidas, las irremediables despedidas de los inmortales. Es un tipo de tipografía, un hombre de tinta y libros que cree encontrarle el secreto sentido a su vida en los avisos que publican los periódicos, en las noticias que merecen ocho columnas y no necesariamente en los lánguidos ensayos largos que ahora aprovechan la llanura electrónica para salirse de los portales y volverse pergaminos de 80 folios. Es un tipo que lee lo que vio para ver si miró lo que cree que vio o que lee lo que se escucha en la calle para saber si sintoniza ... Leer Más »

Tertulia de necios

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Esa joven punketa que podría ser bella no se cambia la camiseta (como Isabel la Católica) hasta que conquiste las granadas de su encono y ese joven que ondea una banderola sin saber si es o no la que representa a su feudo y esos niños que corean el nombre de un dictador muerto o las amas de casa que anhelan la unidad general de todos los ciudadanos, aunque ellas ha tiempo que se han divorciado, separado o liberado de sus cónyuges y ese señor de corbata que pasa sin ver y es repudiado por no alzar los brazos al unísono y los miles de rumiantes que reproducen la Marcha sobre Roma sin saber si se trató de una farsa de Fellini o una escena de la peor película de gladiadores y los que leen el periódico para criticar cada nota con las corazonadas e intuiciones con las que descalifican los hechos en abono de toda posverdad que más o menos embone con el antojo delirante de cualquier opinión o los que se reúnen en la pantalla de la televisión para hablar mientras hable el que tiene la palabra y luego interrumpir casi a gritos los pocos instantes de silencio ... Leer Más »

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