Por si lo olvido

por-si-lo-olvido

Probablemente —o más bien, seguramente ya— de mí o de todo o de algo te has olvidado y, mientras tanto, yo seguiré esperando.

No me quería ir, para ver si algún día queriendo tú volver, me encontraras todavía.

Por eso ya no estoy en el lugar de siempre, aunque quién sabe cómo sigo en la misma ciudad y con la misma gente para que tú —al volver— no encuentres nada extraño y sea como ayer y nunca más dejarnos.

Probablemente estoy pidiendo demasiado. Se me olvidaba que ya habíamos terminado, que nunca volverás, que nunca me quisiste. Se me olvidó otra vez que solo yo te quise.

Seguramente estoy pidiendo demasiado, tergiversando palabras ajenas que se volvieron mías en alguna madrugada cantada. Seguramente me confundo entre el que se quedó y el ido, la misma ciudad, la misma gente de un antes que ya se volvió después. En un ayer de no dejarnos de este hoy en que confirmo que a veces las letras simples de trovadores anónimos se vuelven intocables y aunque la confusión encienda la sinrazón de su defensa, habrá quién entienda mejor de estos temas sin tener que citar o cantarlas.

Yo seguiré esperando y en silencio tarareo canciones que ya se sabe de corazón la memoria. Por si acaso lo olvido.

Leer en Milenio

Show Buttons
Hide Buttons