La nueva era del Dedazo

dedazo

Se supone que ya llegó a la mayoría de edad una renovada generación de mexicanos para quienes la sola mención del término “dedazo” remite a una ya clásica botana de queso empanizado con falsa salsa italiana para que el manjar parezca pizza en miniatura, pero aún sobreviven no pocos mexicanos que crecimos en una nación regida por el dedazo como sinónimo no solo de “Sucesión Presidencial” a falta de elecciones ahora llamadas democráticas, sino explicación fáctica para la mayoría de las designaciones en puestos gubernamentales, posiciones claves en la Selección Nacional de Futbol y gerencias administrativas en taquerías de prestigio. Hagamos un Congreso Nacional por la Nueva Etimología del Dedazo, donde intelectuales de todos los bandos, filólogos al filo del desempleo y amas de casa con adrenalina participativa y diversa se reúnan en el Castillo de Chapultepec y arrojen un novedoso vademécum que establezca las nuevas definiciones del dedazo en México.

Hagamos ese esfuerzo y busquemos su inmediata traducción al inglés, pues se observa que sus acepciones serán de inmensa utilidad para intentar entender el nuevo panorama político de Estados Unidos de Norteamérica y no solamente los caprichosos cambios recientes en el gabinete del Poder Ejecutivo en México, allí donde ya se nos dio un canciller que confiesa no saber nada de la cartera que recibe, y donde volvemos a las épocas doradas donde cualquier paladín en el medio contable puede tomar las riendas de la seguridad pública o intentar aclarar las cuentas de la salud pública. Por lo mismo, analicemos que Donaldo Trump es un presidente gringo a la mexicana: su gabinetazo por dedazo ha pasado de panzazo la aprobación por sus pares (la billonaria analfabeta y seudofuncional que será secretaria de Educación jamás ha asistido ni quizá visitado una escuela pública, pero el dedazo le favorece por los millones de dólares que ha donado a las filas y fobias del Partido Republicano, y así los racistas históricos que han sido propuestos para jueces de Suprema Corte o procurador general, etcétera, todos beneficiarios del Dedazo a la Donald).

Trump Supremo Imbécil del Planeta dio el dedazo siniestro para colgarle el teléfono a su contraparte australiano y lo giraba en el aire en la tragicómica llamada telefónica con la que —una vez más le leía la cartilla, con todo y alarde de tropas— a su contraparte mexicano. Con el dedazo de Trump se violan los derechos humanos de miles de viajeros a quienes se les impide el libre tránsito de vuelta a sus hogares y lugares de trabajo en EU, aunque, por ahora y gracias a un salvoconducto judicial que parece temporal, no pocos han logrado evadir la uña blanquecina, brillante y manicurada del Dedazo Anaranjado y Amarillento del bien llamado Cheeto Humano, el botanísimo cheto de queso desabrido que pinta toda piel a su alcance con el omnímodo y omnipotente desafío de la imposición y el autoritarismo, el descarado racismo instantáneo y la desatada verborrea de todas las mentiras posibles, que mientras más las dice más se convierten en las verdades o “hechos alternativos” de la inmensa farsa que poco a poco se va instalando en la saliva idiota de millones de afectados por el Dedazo de Donald, que todo lo vierte en apariencia, todo lo reduce a 140 caracteres o microvideo increíble de todo lo que ellos vuelven creíble.

Hagamos el Diccionario del Dedazo de Donald con el debido terror que merece la innegable posibilidad de que hablamos del Índice caprichoso de un hombre solo, adulado por miles que en realidad no le tienen afecto, admirado por miles que en realidad dispensan sus abusos y sus falsas glorias; es el Índice Infame de un necio que cree arreglarlo todo de un plumazo prestidigitador, el Dedo Demente de quien se cree —como en la peores películas— dueño de todos los botones que abren de pronto el suelo bajo las sillas de sus subordinados o encienden los hornos para la incineración instantánea de los que él considera intransigentes… y sí, el Dedazo Donald que en cualquier berrinche puede de pronto lanzar los Misiles de la Muerte sobre Mosul o Monterrey, las tropas contra el EI o Los Zetas, los cárteles o las cárceles o simplemente rascarse mocos de la nariz en la coreografía inconcebible de la imbecilidad universal que ahora preside.

Leer en Milenio

Deja un comentario

Show Buttons
Hide Buttons