Invasión marciana o Nos vemos mañana en Nueva York

…Pervertidos del cine, participe en una película, hace treinta años cuando yo tenía veinte, con un amigo entrañable que falleció hace poco, Alberto Sauret, que es un tipo tan descuidado y tan mal hecho que cuando presento el examen en el… me parece que fue en el CCC, eran tan evidentes sus gesapos que lo único que se le ocurrió fue defenderse diciendo: “es parte del rock en el cine hermano” y pegó la idea, de pronto un sinodal dijo, un típico mentiroso dijo:  –bueno claro, estamos enterados de que eso está muy de moda ahorita no, en Argentina, él era Argentino, bueno, y eso viene  de Francia, y entonces fueron los propios sinodales los que empezaron a armar el pedo, mi amigo lo único que dijo fue eso es propio de Europa en el cine hermano, y entonces se hizo toda una moda del rock en el cine hermano, y se hicieron tres películas, rock one, rock two y rock three, estamos hablando de ti eh, no creo que te importe, de ti decimos que mejor para el próximo viernes, te traes la radiografía. Alberto Sauret escribió los guiones y a mi me pidió ser actor, entonces, pues yo me divertí muchísimo y luego quise ver si yo podía participar más activamente entre la producción o aprender más, como si yo me pudiera dedicar a eso, fue muy curioso porque yo era torero, yo toreaba, y lo conocí porque él hizo un documental sobre los toros en donde salía yo. Un documental que pudo ser la peor mierda de la historia del toreo, porque me filmo entrenando, me filmo con mi familia y luego me filmo vistiéndome, lo cual es muy penoso, porque te visten cuando te pones el traje de bailarina, pero cuando fuimos a la plaza fue una de las peores corridas en la historia de la humanidad, entonces yo salí todo bañado de miados y un guey me descalabro con una moneda de cobre, con un veinte de los de antes y yo dije: no mames guey, no, espérate a la próxima no, y lo malo es que yo no toreaba cada ocho días , nos tuvimos que esperar como cuatro meses y a la siguiente ya me fue bien, entonces el documental salió muy bien. Todo esto es para decir que cada que me entero que se puede hablar de cine trato de participar, de platicar estas anécdotas, porque yo creo, no se puede explicar cómo escribo yo y cómo escribe mi generación sin decirlo, y el que lo niegue es un pendejo, es tan evidente como decía el licenciado Alberto, del cual voy a hablar mucho, es clarísimo que nuestras bisabuelas soñaban de otra manera, sencillamente porque las telenovelas eran leídas, no había telenovelas, no había televisión y no había cine, entonces nuestros (chosnos), Napoleón. Napoleón se soñaba así mismo con un juego de cámaras que no existe en Hollywood hoy, a ese grado es importante que exista el cine, por eso es importante, entre otras cosas, porque la imaginación quedó trastocada por ella, cosa que no se puede decir de igual manera con la poesía. Esencialmente si el poema te lo aprendes de memoria, se lo dices a ella o a él o a quién se lo tengas que decir tiene prácticamente el mismo efecto si lo lee, pero en cambio en el cine no. Y otra de las razones por las cuales pedí es porque estoy a la mitad de un guión que yo no lo escribí, o sea yo tengo que terminar un guión que está a la mitad y que lo escribió el licenciado Alberto (…). Ahora el licenciado Alberto que es un inmenso escritor que trabajo mucho guión y trabajó en el cine nos hicimos amigos, a pesar de que nuestra amistad empezó por el otro lado. El licenciado Alberto me ganó el premio Alfaguara en 1998, entonces yo lo quería matar, así como lo oyen, me empede y en estado de ebriedad fui al hotel Palace en Madrid, yo vivía en Madrid, ganaron dos, ganó Sergio Ramírez y ganó él, yo hablé del hoy, Sergio Ramírez no me preocupaba, ahora somos amigos, le hablé a (Lichi) estaba durmiendo la siesta eran como las seis de la tarde, él sabía de mi por su hermano Rapi y porque yo conocía a papá Eliseo ambos hijos de uno de los grandes poetas de la lengua castellana de cualquier época, Eliseo (…) y entonces le dije Lichi soy Jorge, ahhh Jorgito, quedaste en la finalista no, le digo: precisamente venía por eso. –Oye, qué tu tomas. –No, ya ahorita no estoy tomando,  y luego digamos que ya tomé. –Oye, pero, todo esto por eso.—Pero, ¿dónde estás? –Estoy aquí en Madrid. –Ah, alabado, y… –Le digo, en el lobby. –Ah, y eso. –Le dije: vengo a matarte. –y me dijo: en serio? –Le dije: sí cabrón en serio, por lo menos baja y te rompo la madre. Y bajo adorable, una guayabera asquerosa, y me dijo, aquí estoy. Fue hermoso, entonces le dije, pues no, no te voy a hacer nada, hombre, pero pues vámonos de pedos, no? Entonces nos fuimos a una borrachera que duró más de quince horas porque regresamos a ese mismo hotel al día siguiente a la una de la tarde y lo que es muy triste es que falleció hace dos años Lichi haciendo el guión de la novela que quedó finalista, así que con lo cual lo hubiera yo perdonado y entonces ahora no lo puedo perdonar. Entonces para una futura reunión que tengamos  si les interesa les enseño lo que llevo, lo que hizo del guión con él, lo que llevaba del guión. La novela se llama “La Emperatriz de Lavapiés”, éste… finalista a mucha honra del premio Alfaguara y es una novela sumamente cinematográfica, eso sí, se han hecho cortitos. En España hicieron de hecho un homenaje a la novela, unos orates en Lavapiés, porque se llama Emperatriz de Lavapiés y digamos que ese era el pretexto para empezar a hablar hoy. A mi me llamaba la atención cuando ya nos hicimos amigos Lichi y yo, como los antecedentes de su novelística están en el trabajo que hacía en cine, él trabajo mucho con Gabriel García Márquez y hay por lo menos, quizá casi más de dos mil cuartillas a cuatro manos de guiones hechos por Gabo y por Lichi que están inéditos. Y ayer estuve con la Gaba, con Mercedes y una de las cosas que está pendiente porque lo platique con Rodrigo, el hijo mayor de Gabo, Rodrigo García Malchaca es un gran cineasta, que  sería bueno publicar eso aunque no se hayan hecho si están los entresijos de cómo trabajaban ambos porque además llegó un momento en podían trabajar a distancia, no necesariamente tenían que estar juntos, ya se sabían las claves, Lichi tenía muchas tablas que adquirió en telenovela, yo no tengo nada en contra del género de la telenovela, si la telenovela prende yo soy el primero en verla, yo fui gran fan de la esclava, Isaura se llamaba, ¿nunca vieron esa telenovela?, Topacio, ¿nunca vieron Topacio? No es de su generación, pero, ¿Tú si viste Topacio? Era venezolana, lo único que tenías es que era agarrarle el acento porque era, lo que era muy curioso es que llegaban los actores y hablaban rapidísimo, salvo cuando decían Topacio que suena chingonsísimo, ahora bla, bla, bla Topacio, waoo entonces más o menos algo estaba pasando con ella pero no entendías qué, no? Luego le veías la panza y resultaba que estaba embarazada. Lichi decía que lo que ahí hizo fue, agarrar tablas, el equivalente a lo que hacemos quienes escribimos en periódicos, yo tengo una columna periodística que te sirve para cuajar cuentos, yo soy el primero en decirlo eh, y el que lo niega también es un pendejo eh porque hay quienes niegan que el trabajo del periodista, del periódico, no del periodismo pero el trabajo del periódico mina la verdadera literatura, yo digo que no al contrario el abono de la literatura está la chamba de la trinchera y  lo que decía Lichi también el abono estaba el trabajo de los capítulos de una telenovela que son tres a la semana, cuatro a la semana, cinco a la semana y luego que tengas la facilidad, que tenga la intención de que tu trabajo rompa con el molde acostumbrado; entonces Lichi por ejemplo un gran problema que tuvo con una productora, una televisora, una de las dos, una de las dos, no voy a decir cual, fue que propuso un guión en donde el cantante de ranchero más cotizado del mundo, cuyo apodo es equino, lo habían contratado por una millonada de dinero y el guión de Lichi es que en el primer capítulo se muere ese cabrón y el berrinche que hizo fue tal que Lichi habló con él y le dijo: oye ven acá, a ti lo que te interesa es impactar y causar una sensación, a ti lo que te interesa es que la gente se quede con tu nombre relacionado con esta telenovela y el otro guey le dijo, pues claro, yo soy, no sabes quién soy, y le dijo sí, yo lo que te digo es esto, la novela es una mierda, la protagonista es fea, en el fondo es muy fea, en cambio si tú haces caso a lo que yo propongo, que es que en el primer capítulo te da un infarto tú te eternizas, y dicho y hecho el guey lo convenció. No se pasó en México, se pasó en Univisión en Estados Unidos y ciertamente le fue mucho mejor al guey ese muriéndose en el primer capítulo, convencido de todo lo que le dijo Lichi. Cada que tengo oportunidad trato de narrar lo que les quiero narrar hoy y es un homenaje a Lichi que hasta ahora lo he hecho verbal, me temo que a lo mejor cuando ya lo publique ya no va a tener la misma pulpa, porque principalmente es un relato que se debe narrar, mi amistad con él tenía muchas ventanas, hablábamos mucho de libros, también se hablaba mucho de mujeres no por mi sino por él. Lichi cuando era joven era muy guapo, se cogió a toda la Habana no importa si lo públicas, si lo subes a (…) me vale madre. El fantasma de Lichi puede estar orgulloso de que hay una persona en el mundo que va a mantener su leyenda viva, se cogió a toda la Habana, toda la Habana, toda la Habana, yo vi la libreta, tenía una libreta (con la novela “historia en alguna parte”), una de las cosas que más aceleraron la critica incluyendo un pobre pendejo del país de (Babelia) que dijo: soy un genio, el tío me dio un personaje que tiene una libreta donde va apuntando las tías que se folla, es de un ingenio y una inventiva, le dije haber  guey ven, yo conozco la libreta, en la novela se quedo corto, la libreta decía Amarilis, calle 16, tercer piso, divorciada, festival de la juventud, posición favorita misionero; calle por calle. Me acuerdo un muy significativo signo de interrogación, yo le dije Lichi qué es esto, ébano signo de interrogación, waooo entre otras cosas ligaba mucho por guapo y porque estaba en la (zafra) del setenta la portada del informe contra mi mismo, la nueva, trae la cara de él, es la foto de esa época y el cabrón si era un monumento, pero es la época también que comienza a trabajar con Tritón, Tomás, cómo se llama Tomás Gutiérrez (…) le dicen Tritón. Una de las cosas que aprendió Lichi con Tritón es en primer lugar trabajar en computadora, Lichi nunca había trabajado en una computadora, hizo un guión de “cartas del parque”, una película que se puede conseguir y se puede ver todavía en youtube, el guión lo firma Gabriel García Marquez, es una película que tiene un letrero que dice: está historia es una historia de amor tan simple que los personajes se llaman Pedro, Juan y María, y Tritón le dijo, has la historia, y Lichi dijo bueno, pero, pero supongo que el Gabo va a dar ideas, no el Gabo nada cabrón, hazlo tu guey, entonces le dijo y cómo quieres que sea, eso una historia de amor tan simple que ella se llame María y los otros dos se llamen Pedro y Juan, ya está a partir de eso desarróllalo, desarróllalo ya, entonces Lichi escribió una historia de amor tan simple que los personajes se llaman Pedro, Juan y María , qué problemas hubo, que la historia es tan simple que entonces hubo un pedo de vestuario porque no correspondía a esta época sino más bien al siglo XIX, primer detalle, segundo, que se llama cartas del parque porque todo está a través de cartas, es un noviazgo de cartas y un enredo a través de las cartas, se empieza a complicar un poco porque depende mucho de la palabra escrita, pero bueno, en un parque con un kiosco y con un globo de aire caliente, un poco de música antigua cubana; Tritón dijo esa película puede funcionar, problema, el Gabo tiene que autorizar el guión, se lo mandaron, pasaban meses, el Gabo decía que tenía un congreso, que tenía que ir a no sé dónde, que tenía… que tal… que tú… hasta que llegó un día que Tritón le dijo, Lichi tú ya sabes manejar bien la computadora,, sí, abre el guión, qué quieres, por qué, abre el guión, escena 50 bis, no hay ninguna escena bis, vete a la escena 50, qué dice, Pedro y Juan están en el parque, María se acaba de ir corriendo en diagonal, exterior día X-Z y dijo Tritón ahí punto y aparte, escena 50 bis, kiosko, Pedro emocionado se hinca ante Juan y la mama la pinga,  dijo Lichi qué, que le mama la pinga, escribe, escribe, pinga, punto y aparte, un grupo de monjas que van pasando se excitan con la escena que ven en el kiosko y una de ellas se masturba con un crucifijo, no Licho, no tiene nada que ver, imprime esa mierda, imprimieron se mando,  y veinticuatro horas después me llamaron, -oye pudiste ver el guión, sí estaba en México y no hay que cambiarle nada, entonces dijo, abre el documento y borra esa escena porque no leyó nada pero ya está aprobado, no lo leyó y eso se llaman pruebas de lectura y Lichi se volvió el experto en pruebas de lecturas, en tres ocasiones diferentes, una, yo lleve una novela a una editorial y en las otras dos fueron novelas de él que hicimos pruebas de lecturas, lo cual se necesita tener mucha paciencia y tener mucho cinismo y mucha sangre fría, porque llevas tu novela, tu guión, lo entregas y luego esperas tres meses, a los tres meses regresas en el caso de Lichi fue la más bonita. En una editorial de cuyo nombre no quiero acordarme, Alfaguara, entrego el retablo del conde (…) creo que fue, no fueron tres, fueron cuatro meses, ahí si dimos hasta más tiempo y la chica nos recibió con una cara y dice, no sé si pudiste, si ya la leí pero mira, tenemos ahorita problemas de presupuesto y todo está cambiando y todo está hecho un desmadre y bueno pues este, pues mira, es que, son muy favorables, entonces Lichi ahí dijo, bueno pero tú lo leíste, sí, no te parece que es un poco fuerte cuando lo de la metralleta, que el tipo saca la metralleta y mata a todos, sí Lichi sí, de hecho a mi me llamó mucho la atención porque tú no eres un autor de mucha sangre, sí yo venía platicando con Jorgito de eso, de la matazón y que parece que la trama se queda sin hilo porque se mueren todos y dice ella, sí eso a mí me saco mucho de onda eh, pero yo creo que retomaste muy bien, digo…, salimos de ahí y Lichi dijo está no leyó nada, no hay ni un muerto en la novela hasta el final que un guey se ahorca, pero no mames metralleta, para qué servían las pruebas de lectura. Las pruebas de lectura sirven en primer lugar para ver quién va a leer o quién va a ver la película, qué parecería que no pero sí es importante, es decir, uno escribe a pesar de que te lean y uno hace cine a pesar de que te vean, pero es absolutamente falso el que te diga es que no me importa si no me ven, si realmente no te importa que no te vean entonces no lo haces y si tú me dices es que a mi francamente me vale madres si alguien lee esto o no entonces no lo escribas, para que lo estas escribiendo, se escribe para que te lean, tarde o temprano alguien te van a leer, alguien va a leer eso, a lo mejor lo leen dentro de cien años eh pero ese ya es otro cantar , ojalá se invente una manera en que podamos dialogar con los lectores del futuro, todavía no lo hacen , todavía no lo logran, pero de vez en cuando pasan milagros. Cuando murió Lichi yo tuve un infarto y no me permitieron ir a la Habana a tirar sus cenizas que fue su última voluntad y cuando empecé a recuperarme, que pensé que por fin iba a poder conocer la Habana tuve un segundo infarto, el año pasado, yo no he podido ir personalmente y la hermana gemela (Sujinawa, Fefe) no ha podido sacar lo que yo les quiero contar y por eso quiero ir, porque a lo mejor lo que se necesita es un poco de valor, un poco más atrevido, porque (Fefe) cree que no la van a dejar sacar lo siguiente que se llama “invasión marciana” o “nos vemos mañana en New York”, Lichi fue de los impulsores y de los que trabajaron en la trinchera para la creación o formación del Instituto de Cine que está en San Antonio de los baños, (el Caik), eso que se logró con muchísimo empeño de Gabo y de muchos otros héroes y Lichi entre muchas cosas dio clases ahí, pero también llevo a muchos visitantes, a muchos escritores y ahí se hizo amigo de Robert (Rayford) por cierto, que ahora si da tiempo les cuento algún anécdota de (Rayford) que son buenísimas, las anécdotas de Lichi con Rayford, porque Lichi no hablaba inglés porque tenía, tenía problemas con los países que no tenía ñ, y a Rayford le caía muy en gracia Lichi porque decía que era como un oso, muy ingenioso, aparte que Lichi se encargaba decirle ya cuando estaba pedo, oye Bob, a ti te dice Bob y te gusta que te digan Bob, y a mi me dicen Bob y yo me llamo Liceo, a mis hijos, si hay algo que se acuerdan de Lichi era el saludo de casi todos los día, Hola, yo soy Bob, y me llaman Bob pero me llamo Liceo, mis hijos decían qué le pasa a tu amigo, una de las maravillas que sucedió, uno de los milagros que sucedió en San Antonio de los Baños fue que un grupo de jóvenes como ustedes se abocaron para hacer un documental para una entrega y era un cortometraje la tarea, y los demás habían hecho cortometraje de dividir el trabajo, que alguien escribiera el guión, que otro buscará  locación, que alguien se inventará algún artilugio, un truco, quizá algo, evocando lo que se hacía en el cine mudo y éste grupo de chavos lo que decidió fue porqué no hacemos un documental del lugar mismo, o sea una cosa que tenga que ver con San Antonio de los Baños, la gente, la señora que hace la limpieza, el cabrón que cuida la puerta, ah pues es un guey de aquí del pueblo no, del pueblo mismo, y por puro azar, por pura agua de azar, parece que fue la señora de la limpieza, todo esto está filmado eh, la señora de la limpieza fue la que les dijo, ah bueno porque no hacen el trabajo sobre la invasión marciana, sí, sí es una película. Entonces corte A en el documental, a una carta que se lee en off, aunque la carta existe, que dice metro (Word Bill Meller, Studios, Los Ángeles California), once de marzo de 1932, estimado señor Golbin, Samuel Golbin, dos puntos: mi vida es sencilla, soy un enamorado del cine y estoy por hacer mi primera película, necesito ayuda, dos puntos, quiero terminar el guión con ayuda profesional de mi primera película que en principio se va a llamar “invasión marciana”, subtítulo o “novemos mañana en Nueva York, necesito tres o cuatro cámaras grandes con los rieles donde se mueven las cámaras, necesito luces para poder filmar bien aquí en San Antonio de los Baños Cuba, donde vivo y ayuda de usted y sus estudios para contratar a los actores, me llamo Evelio Sifuentes, tengo doce años, estoy terminando la primaria en San Antonio de los Baños y espero su respuesta. Verídico eh, entonces lo que es una maravilla es que los jóvenes que estaban haciendo el documental, que preguntan a otro viejo y a otros viejos del pueblo que empiezan a armar toda la historia, claro está historia es muy vieja, eso se sabe, esa historia se sabe, es más esa lata, la película está en una lata, eso estaba en una bodega y eso sale en el documental, un tipo diciendo eso se dono a la escuela, eso tiene que estar en tu escuela. Entonces van y es el momento epifánico y milagroso, y maravilloso en que encuentran la pinche lata con un letrero que dice: “invasión marciana” o “nos vemos mañana en Nueva York” (1932) y cuando lo abren está el tesoro y una latica más chica como de mantequilla, esa es otra historia, entonces en el documental corte A ssssss, película muda desde luego y se ve un paisaje en blanco y negro en donde en una azotea hay un cerdo, qué hace un cerdo en una azotea, ya empezamos, hay un tendedero de ropa intima, hay un paisaje de manglares  y plátanos, y mangos y árboles frondosos y de pronto un letrero que dice Nueva York 1932, es decir, lo que te permite el cine, ese es: eso es Nueva York, lo quieres creer?, no lo quieres creer, es tu pedo, pero durante los próximos minutos eso es New York, entonces la siguiente escena es la calle, la única pinche calle que había, con el único coche que había, es el corazón de Manhattan y se ve caminar hacia la cámara muy maquillado como se estilaba en tonos ocres la boca y las ojeras a un hombre guapísimo que va directo a cámara, corte A, el que oriento para al hallazgo de la lata dice: pero porqué no hablan con el niño, vive, claro, es el de la tienda, toda la vida ha estado en la tienda, has de cuenta que no pasó la Revolución maestro, el papá era el de la tienda de abarrotes, hubo una Revolución, hubo una cosa que se llamo siglo XX, y el niño es el de la tienda, que ya es, si tenía doce en el treinta y dos pues cuantos tiene  en el noventa y tantos, (entra otra voz) como ochenta, setenta, no?, muy bueno para los números, si lo mencionamos al principio,  cuando tú todavía no llegabas, nos preocupa tu gordura, pero de eso hablamos al rato. Corte A el señor, el San Antonio con suéter, es un guey que está con suéter en Cuba y está ahí con una jeta, no mames… qué cara, y entonces se oye, ahí si se les colgó, porque no debería de oírse la pregunta, en mi opinión, pero se oye que uno de los foros le dice: verdad que estamos haciendo un trabajo para la escuela de “invasión marciana” es un proyecto muy viejo y ya casi nunca los… pero, qué es lo que tú quieres saber, pues básicamente toda la historia de la carta, Samuel Golbin, dice, bueno, Samuel Golbin fue muy generoso, me contesto, tenía la carta y existe la carta que Golbin seguramente le pidió a alguien que la escribiera en español, porque no hablaba español Golbin, preciosa porque le dice: Muy estimado señor director, me conmovieron sus palabras, no cabe duda que el cine, no sé qué, es un milagro tal, tal, tal, pero le quiero explicar las películas se hacen en Hollywood, usted tiene que terminar la primaria y termine sus estudios, y termine el guión usted, como usted crea que debe terminarlo, el título es muy llamativo, y cuando eso este terminado, por supuesto si yo sigo aquí con mucho gusto, recibo el guión ya (…) “invasión marciana”, acá contratamos a los actores, los actores viven en Hollywood, dice,  las cámaras no van hacia, lo exhorto a que siga amando al cine como hasta ahora, y quedo a sus órdenes Samuel Golbin. Corte, y entra un mulato que dice, yo lo único que sé es que ese pinche viejo, no, no dice pinche, ese viejo de mierda ha sido un berrinchudo toda su vida, toda su vida, no me importa si ve él en este documento, pero lo sostengo, era un berrinche en la escuela, era un berrinche en los juegos, era un berrinche en las fiestas, uno llega ahí y le pedías el precio de cualquier producto de la cartilla de (…) el tipo hacía un berrinche, y la película fue un berrinche el niño, porque él hizo un berrinche desde el principio, porque él estuvo pregonando que mando una carta a Hollywood, y que habló con el dueño de Hollywood, (no sé cómo se llamaba la mierda esa…) estábamos en la primaria y el dijo, no guey en Hollywood me van a contestar, mi papá me apoya, un berrinche de niño, parece ser que la historia es que el niño efectivamente hizo un berrinche, y el berrinche sirvió para que el padre dijera, bueno termina tus calificaciones con diez y yo te compro la cámara. Entonces corte A: de nuevo regresan con el viejo y dicen: mi padre me cumplió una promesa, que si yo terminaba bien el sexto año de primaria, me regalaba la cámara y ahí fue donde vino la jodedera porque alguien consiguió un catalogo en la Habana de cámara y yo escogí una, que no era la más cara, pero mi padre me cumplió la promesa  y la mandamos pedir, tardo siete meses en llegar y bueno, lo que pasa es que cuando llegó yo ya había terminado el guión y yo no tenía dificultades morales sobre todo cuando estaban en los besos. Corte A, regresas a la película original en blanco y negro, y el hombre guapísimo que se ve caminando por la quinta avenida de Manhattan, entre paréntesis la única pinche calle de San Antonio de los Baños, se encuentra con una Diosa y ahí es el primer beso, muy bien logrado, muy bien filmado, pero muy bien logrado en términos de labio, lengua, saliva, etcétera. Corte A, una señora eso sí no sé quién es, que dice: hay un problema moral porque lo que no les han dicho es que el actor es el cura, el niño Evelio concluyó que el hombre más guapo del pueblo era el cura, pero además lo era, si era el hombre más guapo del pueblo, era el cura, entonces, para ser el protagonista de su filme fue con los papás a decirle, oiga padre yo soy cineasta y yo me escribo con Samuel Golbi, y es un proyecto que se llama “invasión marciana” o “nos vemos mañana en New York” y usted es el protagonista, y entonces él evalúa el guión,  dos hojas, tres, y claro está que la mamá dijo: si está usted consciente de que ahí hay unas escénicas  un poco subidas… pero no sería yo sino el personaje, una sola pregunta es, quién es ella, y entonces ahí les dijo Rosa (…) una puta del burdel que estaba buenerrima y el cura dijo, pues bueno… ni ella es ella ni yo  yo yo, cómo se llama ella en la película, en la película se llama Evelyn y usted se llama Frank o si quiere otro nombre, entonces todo sea por el arte, unos fajes con la vieja. Corte y regresamos con el niño que dice, en esos siete meses esperando que llegará la cámara, en el pueblo cundió el ardor del problema moral, si es que es o no es el actor el personaje. Pero todo quedó a la sombra de cuando llegó la máquina y de nuevo ahí se oye una voz que en mi opinión no debía oírse, y cuál fue el problema que llegará la máquina, y dice: el problema clave es que yo era el director, no el camarógrafo, en cuanto hace así como que aparece una cara de desprecio y desdén porque dice, claro está que yo no podía manejar el aparato y entonces a sugerencia de mi padre fue que buscamos a Flavio, el negro, el negro de mierda. Corte A, alguien que dice: ese hombre vive y sigue trabajando en la ponchera; la ponchera es la vulcanizadora. En off hay una explicación, cuando se están acercando en el documental de que cuando llega la máquina el papá y el hijo consideran que técnicamente tiene que ser un mecánico el que sepa manejar la cámara, además costó mucho dinero, y a parte el niño dice: claro yo soy el director, yo me paro al lado de la cámara, yo puedo ver por la mirilla y puedo decir sí o no, pero ya trabajarla es el lugar del negro. Corte A y el negro vive maestro, noventa y seis años de edad, pobre hombre, deberás,  con una amargura, con un dolor, y estamos haciendo un documental, la historia de (…) dice, pasa tiempo sin que nadie me recuerde y de pronto vuelven a contarme la historia del niño berrinche, era un berrinche de niño, de mierda y su padre que arderán en el infierno y todo por haber pedido al cura que besara a Rosa (…) que besaba muy bien Rosa (…) por cierto, de hecho todo mundo beso a Rosa (…). Pues cuéntenos qué, entonces dijo:  primera humillación fue que cuando llegó el aparato, la caja, la primera humillación fue que ellos dijeron que yo por trabajar en una ponchera tenía conocimientos técnicos de mecánica, yo no entiendo de mecánica nada, segundo, el instructivo venía en inglés,  entonces yo fingí que no veía, ahora sí aprendí a manejar la cámara, funcionó bien, hicimos pruebas, hay por ahí una lata pequeña, ahí hay pruebas, hay cosas de pruebas, y luego está la desgracia, la desgracia llega en realidad cuando, no sé si sepan problema de producción, cuando la cámara desapareció, no, haber, corte, qué pedo, y entonces empiezan a entrevistar gente y la gente empieza a contarles, que es lo que pasa que están filmando, todo el pueblo se involucra, New York ya está más poblado, ya incluso hay besos con aplausos, y de pronto un día desapareció la cámara, así, desaparece la pinche cámara, entonces el propio negro dice, lo que pasa es que (…) en cuanto faltó la cámara dijeron: el negro se la robó, yo no he robado nada en mi vida, nunca, jamás, ese niño berrinchudo y su padre de mierda vinieron aquí a interrogarme, yo lloraba, al principio yo lloraba, yo quería descalabrarlos, fue muy doloroso, fue un período muy doloroso de seis, siete semanas me parece, porque es muy vergonzoso que no solamente ellos dos sino la mitad del pueblo dio por hecho que yo me había robado la cámara,  por negro, hasta que apareció, en el armario de Ana María González, en la calle 4, la calle principal, –Ana María González, –González, entonces en el documental se ve cuando abren la lata pequeña y en la lata pequeña hay pedazos de pie taje que son las pruebas del negro filmando un colibrí, un vaso, se mueve mucho pero luego viene una tira larga que es uno de los mejores homenajes al cine en la historia de la humanidad, que es en la calle principal de San Antonio de los Baños, la cámara está en el piso y se eleva, y se mete por una ventana y gira en una habitación y sale por una ventana trasera que atraviesa otra calle, otra calle eh y entra en una casa o edificio, pero es otra casa, directo así, pero directo a la pared y negro, entonces van con el director y le dicen: oiga la película está fantástica, la hemos visto, es un guión inocente, bellísimo, está muy bien resuelto lo de los besos porque  el hilo conductor de la trama son los besos, la tensión dramática, el miedo, y los extraterrestres lo resuelven ellos dos besándose, la garantía, la utopía que tienen ellos es verse en New York pero besándose y eso está en el final, entonces que ponen la escena final de la película, la escena final es en un letrero que dice ella: pero qué va a pasar con nosotros ante tanta desgracia, no!, y entonces quitan el cartón y entonces él está ahí, no!, y el cartón dice: no te apures nunca mi amor, nos vemos mañana en New York, y quitan el cartón y se están dando otro chingón beso eclesiástico, pero ya esa es la pelí, no tiene más chiste, y entonces le dicen, lo que nos llama mucho la atención lo de la lata pequeña, entonces es el viejito, el niño dicen: ah bueno pues de eso no habló, de eso no habló nada porque eso fue el motivo de escándalo con el negro de mierda que creo todavía vive, el hijo de puta, el hijo de puta Flavio todavía vive, porque él dijo que yo lo acuse de robo, yo lo único que pregunte fue: ¿tú te robaste la cámara? Yo pregunté y yo de eso no hablo, no creo que deba hablar de eso, y preguntan a otros viejos y dicen: no, eso que lo conteste, que te lo diga el negro, entonces están con el negro y le dicen: nos llama mucho la atención porque somos estudiantes y estudiamos cine, nos llama muchísimo la atención lo de lata pequeña, –ah, ya, pues sí, les dije que ahí estaban las pruebas de cuando probé la cámara y que estaba la desgracia, –bueno, por eso, lo que nos llama la atención es que nosotros estudiamos cine, nosotros somos estudiosos del cine y…, hay una discusión pendeja porque uno de ellos dice, no sé en qué película en mil novecientos cincuenta y tantos es la primera donde se hace un traveling con, con cables, y dice: yo no sé de qué me están hablando, — no, no, no, es que lo que me llama la atención es la escena, técnicamente es imposible, es imposible hacer eso, cómo hicieron eso, cómo hizo usted eso, –ah yo no lo hice, — por eso, pero cómo, cómo nos explica usted el tema, –bueno, esa escena termina en el armario de Ana María González, que fue donde apareció la cámara, fueron seis semanas, porque ahí termino, –entonces dice uno, es un pájaro, es un pájaro, es un gallinazo, –dice, no, no, no, no, — que no lo saben, si lo sabe todo el mundo, –no, fueron los marcianos, –y ahí termina. –Dime si no es preciosa, es precioso, entonces se llama: “invasión marciana” o “nos vemos mañana en Nueva York”, y es de las mejores cosas que narraba Lichi, es un homenaje al cine, a lo que ustedes se dedican, pero al mismo tiempo es un homenaje a la literatura, porque es un cuento, no es una novela, eso no da para novela, y por supuesto

–Pero, perdón (eso da para un documental=

–Es un documental y Lichi lo narraba,

–El formato está en…

–Si ves el documental es otra cosa, no tendría el mismo…, incluso Lichi, lo que si lograba Lichi es que cada vez que te lo narraba, lo narraba idéntico, idéntico. Digo, yo, por ejemplo yo todavía no sé qué nombre le voy a poner a uno de los anónimos que da testimonio en el documental. Es decir, por eso quería yo venir, los escritores hacemos eso con el cine y para eso sirve el cine. Los cineastas tienen el problema de que a lo mejor cuando el guión se lo mandan a los escritores, entonces los escritores no lo leen, es el caso de (…) en ese anécdota que conté, y habrá otro que es como el niño  que de pronto dice, esto que le corresponde a la cámara que lo resuelva el negro, es el que tiene el taller, no, pero lo que es una maravilla son las voces que pueden hablar en (…) de pronto la cámara desaparece y lo que es precioso es que estando en el título aunque lo menciones muchas veces no se les prendió, a ti como que sí te llamó la atención, no, te las olías que era eso, no, cada que lo narro hay alguien que diga: ay claro, claro, nunca falta el mamón que diga: claro, yo sabía desde un principio, era evidente, no, lo que es muy bonito, es.. este… en está vez que lo narre, nunca lo puedo narrar como Lichi, eso es triste, pero Lichi siempre intercalaba el dato de que el cura termina casándose con Rosa (…), que también para eso sirve el cine, no.

–Oye, entonces, todo el guión que estás escribiendo es acerca de esta historia o no tiene nada que ver

–No, no tiene nada que ver. No, esto ya lo escribí como cuento y lo voy a publicar en “cuentos que contaba Lichi”, porque Lichi contaba muchísimas cosas que nunca las escribió. Por ejemplo, escribió una ópera y existe el libreto, ya se estreno, se estreno en Houston, pero todo lo que rodea la ópera no lo escribió, y yo me lo sé, sí, porque además terminamos siendo de verás  muy, muy buenos amigos, nos veíamos diario, nos hablábamos diario, si no estábamos en el mismo país nos escribíamos por correo electrónico diario, y entonces si sería una pena que se pierda. Por ejemplo, una mera (…) ya la ópera estaba escrita, se iba a montar, ya tenían el teatro en Houston y Mario Lavista le dice: oye, te anda buscando toda la gente de producción, –pero porqué,— es que tienes un amigo varito, más que varito es bajo, –y…, —vive en Houston y sería un gran detalle meterlo, –ah, bueno pues que tomé un papel, —–ese es el pedo, éste guey pesa 170 kilos, no me jodas, es una ballena, cabrón, y por eso queremos tener ese gesto porque es amigo, cuate mío, cuate de varios mexicanos, creo que es sueco éste cabrón, y ya no puede viajar, lo mueven en grúa cabrón, es un gordo mórbido, pero pues es cuate, entonces Lichi dijo: dame 24 horas, pero eso no se sabe, eso no se platica, las 24 horas sirvieron para que Lichi, la ópera se llama “las bodas de sal si puedes“ o “la banda de música que se fue a la guerra”, entonces hay una escena donde el barco está en una pinche tormenta horrorosa en el Caribe en medio de un huracán y la chingada, y justo en la víspera del estreno, fue cuando dijo llamen al gordo, le tengo un papel, hay que subirlo en grúa, en un montacargas lo subieron y entonces en un momento donde el barco esta zozobrando aparece este guey en un telón, en medio de un telón, nada más la cara no se le ve el cuerpo, sabes qué papel era, la tormenta, su única función fue salir y hacer grrrrrrr y la gente enloqueció, ese tipo de cosas contaba Lichi, y eso no está en sus libros, y esto de invasión marciana es de las cosas que más hipnotizaba a Redford, a mucha gente del cine se los contaba…

—voces

–Lichi, trato de imitar como lo contaba él, claro, lo que pasa es que Lichi era un sol, Lichi era un maestro para cogerse toda la banda

–Está cabrón, oye y (…)

—No, él escribió otras cosas, escribió novela,

—(…)

–Ah, pues porque uno supone que tiene toda la vida. Si se murió lleno de vida, yo estaba en terapia intensiva, a mi me llamó en terapia intensiva y me dijo:  por fin me trasplantan mañana, acuérdate, tú tienes que salir de ahí, hay varias cosas que tienes pendientes, él diciéndome a mi, tan así que yo le dije: Pues sí guey, yo sí voy a salir adelante, y a ti, cuándo sales o qué, –en unos días, si esto es rapidísimo, –y se fue,

–¿A qué edad murió?

–cincuenta y nueve, faltando veinte días para cumplir sesenta. Tenía toda la vida por delante, cabrón. Y uno da por hecho que tienes tiempo para escribir todo, y Lichi, muchísimas cosas… lo que pasa es que, así apuntaba y decía, esto lo voy a hacer mañana. Otras cosas las platicaba, es decir, adrede eran de sobremesa, muchas de las anécdotas de esto del cine, estar metido en películas y de actores, y actrices, y eso, eso ni ganas tenía de escribirlo, lo que hacía es que lo narraba, una muy chistosa con Rayford es que llegó un pelirrojo un día, en el song dance festival y estaba perdido de pedo, ahogado de pedo, y se sentó en la mesa con Lichi y con Rayford, y que se quejaba y que gesticulaba; entonces Lichi le dijo, haber, qué tal, qué dice. Lichi no entendía nada de inglés, nada. Entonces, Rayford le dice, está muy molesto, está un poco, está confundido, está pedo. –Pues sí está pedo, pero qué dice. –Se está quejando de problema de producción, él produjo una película y tiene muchos problemas de producción para encontrar coches viejos. –Él le dijo, que vaya a Cuba, el coche más nuevo que he visto es del 59, que se callé y que se deje de quejar así. –El tipo seguía quejándose y entonces Lichi de pronto lo agarro y dijo: eyy Bob, Bob, ¿cómo te llamas?, -Creo que sí se llamaba Bob, entonces le dijo a Rayford, tradúceme, –a ti qué coño te pasa, –el otro estaba ahogado y dijo, a través de Rayford le dijo: –lo que pasa es que ya no hay ideas originales, ya todo es lo mismo, chico, chica, chicha conoce a chica, chico conoce a chica, chico, chica… no, —Lichi viéndolo, le dijo me traduces, vamos a callarle la boca a este pendejo y le dijo: escucha, para el dinero, para pagar, hora y media cámara fija, sexo en tiempo real, un tipo así ahogado, dos detalles técnicos, el maquillaje uno, ni ella, ni él tienen ombligo; único movimiento de cámara paneo, una manzana y el gringo dijo: waooo, waooo, fuck, no chingues, you are fucking chingues,  (en inglés min 59: 13 Es lo más chingo que he escuchado en mi vida) Eso sí lo entendió Licho,le  dijo ahhh yeaa papá, es la biblia pendejo. Ese tipo de cosas no las escribió y entonces por eso quiero escribir algunas de las historias de Lichi, lo de, bueno lo de cartas del parque es buenísimo, porque, bueno si ves cartas del parque es una película muy fresa, decimonónica, imagínate Pedro ahí hincado pegándole un homenaje a Juan y las monjas… pero bueno, la más hermosa es la de invasión marciana.

–Sí

–Y pues, digamos, es muy triste que no esté él para narrarlo él mismo, no, pero, pues me toco a mí y ya está

–Jorge, y no crees que a la hora de hacer los cambios de esa historia que ha ido como de boca en boca, o sea, no hay una (…) de tu parte

–Sí, claro, al principio lo dije

–Ah, bueno,

–Sí, claro al principio lo dije, el problema de los cuentos que se narran es que cuando se ponen en tinta son otra cosa, a mí ya me ha pasado con lo que he publicado, tres o cuatro cuentos que yo los leo mucho en público precisamente porque al público le toco oírlos cuando yo los narraba antes, cuando ahora voy a la FIL y en esta semana, cada que voy a la FIL voy a las prepas, mucho antes que se hiciera oficial ese programa, yo voy desde hace veintiséis años y entonces, muchos cuentos que yo he platicado, hay lectores que ya los han leído y me dicen no cabrón es mucho mejor que… porque hago voces y le estoy metiendo un poco de jiribilla. Y sí, yo reconozco que como escritor tengo muchas limitaciones, yo soy el primero en aceptar que la versión en tinta va a ser muy distinta. Pero voy a tratar de, de… lo que uno tiene que tratar de hacer es, es quizá similar a lo que tu recibes de guión y lo vas a traducir a imagen, tratas de ser lo más fiel posible a la esencia de la escena. No va a ser igual, para tal caso voy a poner un ejemplo, que me oiga Filip me vale madre. París es a toda madre, ¿conocen París?, París no tiene nada que ver con el París que yo leo, el París que yo leo, el que yo habito porque yo lo leo es infinitamente más bello y mejor, pero es el que vivió Balzac, no existe, ahora yo voy y la paso a toda madre, veo, toco las paredes y tal, pero eso no corresponde y pasa lo mismo con (Justino) Pereyra o con, con cualquier guión de Villoro, o sea, Juan lo que contó la primera vez que hizo un guión y se lo hicieron largometraje, le dije qué, cómo te sientes, me dijo: querido, es como si la cocina fuera la recamara ahora, sí, has de cuenta que prestas tu casa y cuando regresas… oye, te saco de onda lo de la puerta verdad, pues sí, la tuve que quitar joven, pero ahora entra por la ventana y aquí está a toda madre el jacuzzi, cuál jacuzzi aquí no hay jacuzzi, aquí lo pusimos guey. Es eso, es prestar tu casa y que la conviertan en otra cosa, ahora, aún así, esencialmente hay algo que se queda…

–Además, en lo esencial pueden ser estos recursos que se tienen que traducir para recompensar que ellos (…) por ejemplo de la lectura

–Bueno, en algunos casos, en primer lugar, técnicamente lo de la lengua, lo del acento, hay un cuento, por ejemplo que me regaló Lichi, yo escribo muchos cuentos y mis cuentos son de tres sopas, unos son los que te imaginas y los inventas, y los anotas; dos, las anécdotas,  las anécdotas verídicas que conviertes en cuento; y tres, algo de lo que hablan muy poco los escritores, pero yo no tengo ningún pedo en mencionarlo, es, los que nos regalamos cuentos, no plagiar, que ese es otro tema, es para rateros, pero entre escritores nos regalamos mucho, Lichi me regalo un cuento, un día él me habló a las cuatro de la mañana y me dijo: Jorgito estas despierto, le dije sí, -pues yo sabía que estabas despierto, -le digo: qué pasó, -es que… llevo meses con una idea que no sé si es el principio o el final de un cuento, -ven a casa, te lo regalo, -ahí voy, fui a las cuatro de la mañana, a ver qué onda (Gabriel) –Pues, es así, de la secreta formula con la que se esfuman los enanos de éste mundo, -Le dije, waoo cabrón, cuéntame eso guey,  y me lo contó y le dije, te cae que no lo quieres publicar, -no sé qué hacer con él, no sé qué hacer, no sé si es el principio o el final, -Entonces le dije, órale, lo acepto y a cambio yo le regalé uno. Teóricamente en este caso ya te dije cuál es, porque mi cuento se llama “de la secreta formula con la que se esfuman los enanos de éste mundo” y es de los cuentos que más me han celebrado, pero me lo regaló él, pero entre caballeros, por ejemplo… yo le regalé uno a un escritor israelí que está aquí, que se llama (Edgar Keret), está aquí en México, por cierto, que es un chingón, la esposa es la actriz de Lost,

-De Lost, la serie

-Mamirriqui, la güera…

-Sí

-Y entonces, no te puedo decir cuál le regalé, y él me regaló uno a cambio, es decir, en el caso del que me regaló Lichi, abiertamente le quite las s a algunas palabras para que fonéticamente, más o menos cuando viene la secreta formula se oiga en cubano. Ahora, esta maravillosa historia en mi caso creo que se tiene que escribir como la narre, con el coro de voces, con el corte, con el (riquio) de que te estoy hablando del documental pero te estoy hablando de la realidad que estaba pasando fuera del documental

–(…)

-Más o menos, pero si tu vas con…, alguna otra persona, por eso lo quiero hacer, si tu platicas con los mejores amigos de Lichi. Ah, claro, lo que comentaba a Lichi, claro sí, la película esa del niño que…, sí, claro, por eso, pero que sabes tú, sé que había una lata y que… ya, ah sí, claro, que los marcianos no, óyeme cabrón, es que no se cuenta así, así estas echando a perder, mira, yo vengo de una familia, esto lo he dicho muchísimo, yo me repito mucho pero es verídico, en mi familia es sinónimo de chiste el chisme, y es sinónimo de chiste y chisme, cuento. Yo soy guanajuatense, y en Guanajuato dicen, cuenta el cuento del perico, cuenta el cuento del que entra a la farmacia y pide unos condones, pues… los que hemos vivido en la Ciudad de México, si te quieres poner mamón dices, ahhh el chiste, pues dile como quieras pero es un  cuento, y los chismes son cuentos. Ahora, el cuento tiene un chiste, no puedes echar a perder los chistes, cada año en las cenas familiares hay alguna prima que dice, les voy a contar un cuento medio picante y lo empieza a contar y es un pinche cuento que contaba mi tía Marta desde hace cincuenta años, que es de mi tía Marta ese pinche chiste, entonces, es nuestra obligación generacional decirle estas echando a perder el chiste, cabrón. No lo sabes contar, nooo, tengo primos que lo echan a perder gacho; qué tal el cuento ese de la que llega y que resulta que está embarazada, eso es al final guey, al final, al final se dice eso y con los chismes pasa lo mismo. Tu imagínate que invasión marciana fuera un chisme, sería muy mala onda echar a perder todo, cuentas: el cura que estaba casado con la puta.

-Entonces es necesario escribir bien, para que se pueda reproducir quizá en la…

–Es como en la poesía es eso, la poesía se hizo para recitarse no es para leerse

-Bueno a ver, dos o tres canchas distintas, son dos canchas distintas, pero, a ver, primero voy con la más fácil, la parte técnica es que para hablar el idioma de ustedes, es que, es mucho más importante la mesa de edición, lo importante de esta historia es saber des escribirla, lo importante de esto es que tu sepas des escribir, que saques las tijeras y digas, eso no lo digas o bueno, espérate eso dilo, pero dilo acá, acá… es más, y no lo digas, insinúalo así un poquito. Por ejemplo, conté y me salió bien me cae, está filmado que en la libreta de Lichi decía: Evan interrogación, y le digo oye Lichi y está interrogación, ahí no hay una sola palabra. Entonces cuando tú estás haciendo eso, ahora, en otra cancha lo que hacen los poetas, a los cuales admiro profundamente porque esos son escritores de a deberás, lo he dicho, aunque el otro día en la televisión Nicolás Alvarado me corrigió y dijo: yo creo que los escritores de a deberás son los que como tu, son poetas sin aceptarlo, ay cabrón, hasta le iba a dar un beso en la boca.

-…

-En la tele, lo estaba viendo mi mamá, cabrón. Mis hijos estaban orgullosísimos y agradezco que haya dicho eso, pero un poeta independientemente de que su intención sea ponerlo en tinta o no, el poeta lo que tiene que saber es captar el milagro inasible, la poesía ocurre o no decía (….) Entonces, si cuaja se da, ahí lo de menos es que haya tinta o no, es así, si se lo vas a decir a ella, imagínate en mi familia la cantidad de pendejos que han llegado recitando poemas, cabrón, echando a perder vidas, cabrón. Somos cincuenta y cuatro primos hermanos, es de chiste, deberás de chiste, como el chiste de (coges) así, no, espérate cabrón, no, no preguntes así, llega y di qué bonito vestido, pero llegas directo no, fajas, pues no mames, no eches a perder las cosas. El otro día lo conté aquí, lo conté el día del libro de los (…) creo que lo conté, lo de los chismes

-Lo de Ibargüeingoitia

-Ah, lo de Ibargüengoitia. Los chismes ahora en mi familia por esta mierda, se hacen… ya supiste que Paco tuvo un hijo, Paco que es un guey de trece años, sobrino… qué pedo, no lo cuentes así cabrón. Por eso llevo dos infartos, los chismes se contaban, por ejemplo, mi abuela decía: podrás venir a comer el martes, qué, cómo, sí, el martes, puta, por qué. El martes, los martes, el martes, no es un día para comer con la abuela, llegabas y resulta que eras el único invitado, entonces aquí hay algo y entonces dan ganas… sí que bueno que uso pañal para adulto desde la adolescencia, sí, porque dan ganas de hacer pipi, deberás, qué pedo, qué está pasando, me van a heredar o qué pedo, y luego traía así como queso panela y unas aceitunillas y de pronto… es que llama la atención que hay comidas. Tú tío Fito siempre trae flores, waooo, waooo y luego como si nada, sopa, no, esa tradición tan inexplicable de sopa aguada y luego sopa de arroz, no, que es tragar y tragar, y eso que parecía ensalada porque no era ensalada con gelatina, mis tías se diferencian entre las que dicen gelatina y jaletina, y luego sutilmente, a lo mejor, a lo mejor ahí cuando ya estás en el guisado decir: no te parece que tu primo Fito se parece mucho a la que vende flores en el mercado, waooo, waooo, waooo, qué manera de… ehhh

-(…)

-Ah, sí, puta… qué maravilla, carajo, te celebro, es Hitchcock, qué es esto, es Borges, así se narran las cosas, gracias, no, puta… ya para cuando se acaban el (…) ya era el festival del horror, porque era además enterarte de que la que vende flores, sí efectivamente es la que no se puede mover por gorda, o sea, que me decida a contar una ópera de Lichi y es verídico eh, es verídico, no se llama Fito, es otro nombre, es un tío que tuvo ocho hijos con mi tía y ocho con la del mercado, y les puso los mismos nombres, para no confundirse, sutilmente. Yo creo que el tema es una perogrullada, pero el tema es tratar de narrar, en el caso de tinta no voy a decir que sea más fácil, es distinto a lo que hacen ustedes, pero narrar visualmente o narrar en palabras nomás de la manera más fidedigna posible, lo verosímil y lo inverosímil, y eso responde no tanto a reglas o leyes, sino a ánimos que se resuelven a veces con palabras o no, o con una imagen, o con la ausencia de esa imagen, tan sencillo como eso, ahora el pedo está en hazlo, y cada navidad que ahora se acerca y se juntan todos mis primos, somos un batallón de personas y vuelve a suceder exactamente lo mismo, tanto en los chistes como en los chismes, como en cualquier cosa que es. Tan sencillo como decir, qué cuentas, así saludamos, yo estuve en Guanajuato ayer…  antier, por el homenaje de Ibargüengoitia y, y celebro que todavía se siga usando eso en Guanajuato, eit… tú qué cuentas, y es de muy mal gusto y de muy mala leche que alguien diga, no pues nada, pues ya sabes, las mismas mamadas allá en México, ni chiste tiene, en cambio aquí en el D. F. ah, deja te cuento, va un tipo caminando y de la manera más sutil, así como te lo estoy diciendo yo veo como se le cae la cartera, entonces, yo en lugar de ayudarlo me acerco y en el momento de levantarme, madres un pinche madrazo, qué pedo, pinche vieja loca que creyó que yo le estaba robando la cartera y resulta que son pareja, nooo bueno maestro haber espérate, vamos a pedir algo, pero esto está buenísimo, quién invento eso. Pues eso es lo que cuenta ese guey, pero en dónde está el chiste, dónde radica su encanto, en que lo está contando.

-¿Es verídico eso?

-Eso es lo de menos

-Como dicen, siempre hay que privilegiar la historia sobre la verdad cuando estás contando una historia así, a tus amigos o a..

-Tú dirás

-O sea, siempre te las hueles cuando alguien empieza a decir mentiras no, y como que no encajan bien, pero, pues

-Nos vemos mañana en Nueva York. Les agradezco mucho su atención, gracias por la invitación

Audio “…Sobre Ibargüengoitia”

-Ambas familias por alguna razón, en el caso de la mía sí se jodio, se jodio mucho mi familia; en el caso de él eran muy ricos, quizá la familia más rica de Guanajuato, los Antillón. Entonces se vinieron a vivir a la San Miguel Chapultepec, aquí en Tacubaya y Jorgito era hijo único y lo mimaban mucho las tías, y mi papá y mis tíos pues eran nueve; entonces pues claro, no es que tuviera mejores juguetes Ibargüengoitia, pero es que los juguetes de Ibargüengoitia eran de él, en el caso de mis juguetes de mis papás, mi papá y mis tíos pues eran de nueve cabrones que los destrozaban. Pero estaban en la misma escuela y parece una historia absolutamente Ibargüengüeitesta, pero es verídica eh, el transporte escolar del colegio Grosso, antes de que Ibargüengoitia se pasara al México, el colegio Grosso era una camionetita,  una camionetilla, como, bueno, hay algunas escuelas que ya la resucitaron, que no son camiones de escuela, sino, son camionetas que cabrán veinte niños. El chofer era el maestro Paco. Entonces el maestro Paco hacia su recorrido pues aquí en esta zona, y un día en una esquina una señora con un niño ahí peinado con gomina, entonces freno el maestro Paco, abre, maestro Paco muy buenos días, soy la señora Alcántara, él es Rafaelito, bueno, todos viéndolo como un pinche marciano, ya tenemos aquí el comprobante de pago, ya pagamos el transporte escolar, a partir de hoy Rafaelito se incorpora a la ruta, aquí… aquí nos vamos a parar, aquí la casa de usted está muy cerca, le voy a encargar… ya todo mundo ya.. ya.. pinche vieja, le voy a encargar un favor maestro Paco, dígame usted señora, Rafaelito tiene la mala costumbre de que abre su boquita, hay que decirle con mucho cariño, Rafaelito cierra tu boquita, y entonces él cierra su boca, hay que decirlo con afecto… sí, como no. Sé sube el niño y puta todo mundo viéndolo así como (ay sí será cierto…) cierra el maestro Paco. Y en el primer semáforo, en el primer semáforo arreglando el espejo se oyó el siguiente grito del maestro Paco, Barrabas cierra el hocico cabrón y eso fue todos los días, de eso que ahora se llama bullying, barrabas cierra el hocico, ahora no tiene ninguna lógica, Rafaelito, Barrabas, en fin… les agradezco.

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