Entre Loriga e Ibargüengoitia

Ayer, hace 34 años, murió Jorge Ibargüengoitia en el aeropuerto de Barajas de Madrid; mañana, es decir, el próximo 22 de enero, cumple 90 años de eternidad y los pienso celebrar a pierna suelta con la entrañable pintora Joy Laville. Mientras tanto —entre las muchas buenas actividades y presentaciones que lleva a cabo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) la Universidad de Guanajuato— se celebró hoy un homenaje a Ibargüengoitia donde se subrayó su grandeza como cuentista, su genialidad como articulista y columnista en periódico, su inmenso legado como novelista, su trayectoria como dramaturgo, sus cuentos para niños y su creciente presencia en lectores que, año con año, garantizan su presencia así pasen las generaciones y supuestamente cambien los climas. Ibargüengoitia sería nuestro guía más amable para el desmadre en el que ha caído México, nuestro faro para dimensionar la continuidad de la mordida y el desenfado de la holgazanería o la desfachatez de los politiquillos de siempre; sería hoy nuestro novelista de las tramas palpables y de los personajes absolutamente creíbles… nuestro cronista en cada columna, como si enviara su humor desde una casita en Cuévano.

De igual ánimo, pienso en las viejas radionovelas que imantaron la atención de mis abuelas y que ahora han renacido con el nombre de podcasts; en un magnífico esfuerzo conjunto la Wradio de México y la Cadena SER de España tuvieron a bien presentar en la FIL el Podium Podcast de la novela Rendición (Alfaguara, 2017) de Ray Loriga, Premio Alfaguara y ahora autor al aire, pues su prosa en tinta se transformó en una serie radiofónica de nueve capítulos donde los párrafos cobran vida y ambientación en voz de un ramillete de distinguidos actores y actrices españolas y con el tino de transformar en sonido la imaginación con la que cada lector completa el círculo que trazó Ray Loriga al escribir su novela galardonada. Podium Podcast es en realidad un proyecto hispanoamericano que involucra también las ondas sonoras de Colombia y otros países que hablan con la eñe y constituye además una confirmación de que la literatura se multiplica en pantalla y en bocina, más allá del papel.

Es de suponerse que el amplio público lector de Ray Loriga queda ahora más que duplicado por los radioescuchas que tendrán al oído y a su antojo los capítulos que narran para los cinco sentidos la novela Rendición y es de suponerse que jamás he de cansarme de recomendar y regalar libros de la amplia y ancha literatura de Jorge Ibargüengoitia, sin reconocer con agua salada bajo los párpados de que en realidad se fue quedándonos a deber un libro por cada FIL que pase sin que se aparezca para abrazarlo.

Leer en El País

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