Feature

Aquí, las tortas

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En una de las viejas películas mexicanas de la época de Oro (Juan Bustillo Oro, director y guionista), Meche Barba, Sarah García y don Carlitos Orellana protagonizan una historia que se tituló Acá las tortas: la microhistoria de una abnegada pareja de torteros del extinto D.F. que con monumentales esfuerzos en la confección de ese raro manjar llamado torta (que nada tiene que ver con el pastel o con la cachetada en España) se empeñan en brindarle una vida de mejor alcurnia a sus tres hijos. El menor, se pierde en el alcoholismo y en la pantalla, pero sus hermanos llegan a marearse parados en un ladrillo y reniegan de sus raíces, hablando inglés como si no entendieran el cantadito mexicano y fardando solapas anchas y plumas en el pelo que demuestra que han sido alienados, raptados por la cultura del apapacho y el privilegio, con siniestra amnesia por la cultura del esfuerzo con la que sus padres lograron enviarlos a escuelas privadas, viajes… y sólo falta el iPhone, la Tablet, el Uber y la tarjeta de débito para que la película se entienda mejor hoy en día. Aquí, ahora, las tortas son una delicia que se extraña particularmente viviendo …

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Mis amigas aladas

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Entrañables e insolentes, presumidas y silentes, volátiles y taconeras, mis amigas son quizá el primer síntoma de una callada demencia. Las observo cuando se reúnen en tertulia con el pretexto de compartir el pan y veo cómo aíslan a la cojita y a la que tiene una herida en el pequeño cráneo que parece la huella de una hélice, no de avión sino de ventilador. A menudo, vuelan raso y pasan zumbando las orejas de los paseantes y se frenan en pleno chisme para aterrizar como si conquistaran por primera vez el palmo del sendero en un parque o la mancha de una acera recién lavada. Me gusta verlas cuando hinchan el buche y sacan el pecho como presumiendo una verdad desconocida o fardando plumas como joyería de fantasía y luego, cuando caminan lento cumpliendo ese secreto pacto que establecieron hace siglos con los vehículos: así venga pitando el autobús, la moto o el cochazo del año, ellas eluden el desastre con un ligero paso por peteneras, como brinquito de Lola Flores y siguen husmeando las grietas de la civilización como si nada. A menudo, viajo incluso distancias largas a los santuarios públicos donde aparecen parvadas que parecen ya amaestradas …

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Aparecidos

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Esa belleza que caminaba a pierna suelta por una tangente de Atocha era nada menos que Greta Garbo, renacida y palpable, aparecida de milagro y con prisa. De lejos, confirmaba la serena majestad de su belleza ahora en tiempos en que sería delito lanzarle un piropo y quizá por eso la dejé avanzar sin intentar acercarme, pero agradecido de que me lanzara un guiño a la distancia. Ese mismo día, en una de las salas del Museo del Prado escuché a mis espaldas la enrevesada explicación de un cuadro del Bosco, donde el de la voz se enredaba con aquello de aquí tenemos el jardín que no se sabe si es del Edén o del edamame donde por ejemplo, digo porque si no me entiendes, Dios hizo al hombre y ahí está Eva, porque yo tuve una tía que yendo por el crucero del cruce que tenemos todos que cruzar. Era Cantinflas, con uniforme de conserje pero el pantalón a media asta, los bigotitos a los labios y un paso danzarín que confundía al incauto grupo de turistas que lo seguían como flautista de un cuento de hadas. Decidí entonces abordar un autobús y en la siguiente parada abordó vestido …

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La personal plurinominal

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Propongo humildemente que todo político candidato a puesto público deposite en el altar de la Patria un documento (sin copia, escrito a mano, doble espacio, legible) donde enliste lo que podría bautizarse como su Personal Plurinominal. Más que una burda confesión o relatoría de hechos, allende los límites de su historia clínica y sin llegar a ser una declaración de rentas, la Personal Plurinominal debe contener por lo menos una leve insinuación de todo aquello que el candidato en cuestión acostumbra hacer cuando nadie lo ve; luego, tres nombres de personas a las que odia desaforadamente, seguidos de tres héroes a los que aspira imitar una vez que se haga de cualquier nivel de poder. En su lista debe de estipular si acaso ha llegado a insultar a algún taquero o marchanta de mercado público, si ha negado una limosna por asco y si conoce el protocolo acostumbrado en algún lugar exclusivo de prestigio internacional donde sirvan langosta a la mantequilla. En la Personal Plurinominal cada candidato a diputado, senador o presidente de la República deberá anotar en un breve párrafo si ha viajado en alguna ocasión con la anestesia del dentista o el uso de uno o varios psicotrópicos …

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