Feature

‘Joyita’

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Esa mujer anónima que camina sola por el andén del Metro, la que lleva una bolsa de nada o una maleta vacía y, sin embargo, carga toda una biografía de silencios. Esa vieja puede ser la madre muerta de unas niñas que se creen felices o la sombra tenue que hace más de medio siglo fue prima bailarina en un teatro de París, que huyó del esclavismo machista de sus matrimonios por conveniencia y dejó guardada en un orfanato a la niña que bautizó con el nombre de Joyita, la niña que al dejar de ser adolescente y convertirse ella misma en mujer, sola y viajera en los andenes de un Metro interminable, cree reconocerla y la sigue hasta el final de la línea en un trayecto de muy pocas páginas donde los párrafos se van hilando con la historia que la joven Joyita se inventa para explicarse a sí misma la ausencia de su loca madre, otrora bella bailarina que hoy serpentea la soledad inconmensurable de las vías subterráneas que reptan entre líneas de una breve novela que escribió ayer mismo Patrick Modiano. Los profesionales de la crítica quizá se quejen de la que novela Joyita, de Modiano, sea ... Leer Más »

Mirafijo

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¡Salve la legión de Mirafijo!, esa indiscreta panda de mirones que no puede andar por las calles de Madrid sin fijar su vista como pegatina sobre las pupilas del Otro, de todos los Otros que caminan en sentido inverso a su impaciente curiosidad. Hablo del pelma incurable que no tiene nada mejor qué hacer y por ende, clava sus ojos en la mirada de quien procura caminar sin molestar al prójimo y hablo de la señora Cotilla que no puede andar sobre las aceras sin mirar con las cejas fruncidas el atuendo, rostro, peinado y pensamiento de todo el que se le atraviesa en su camino. Es una legión en minoría que contra el oleaje de la muchedumbre hace su agosto en los pasos de cebra, en los cruces de las avenidas donde parece que se pasan el día de ida y vuelta en chismosas travesías que sólo sirven para clavar sus miradas en los ojos de los demás. Mirafijo, el jubilado malencarado que parece aliviar sus calladas frustraciones íntimas con el desprecio con el que sanciona en silencio los rostros del mundo y Mirafijo, la secretaria cotorrita que rompe con el tedio de sus horarios cansinos oteando la ropa ... Leer Más »

Salada claridad

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Ha tiempo que se reúne en Cádiz la real Cofradía de la Guayabera (real en minúscula porque existe, no porque venga coronada) con el afán de celebrar el sagrado milagro de la amistad bajo el pendón de una de las prendas más cómodas y elegantes que ha zurcido la imaginación. Más que camisa (y a dos pasos de ser considerada de etiqueta), la guayabera es el cómodo alivio al calor donde no caben corbatas y sobra el armazón hilado de los trajes pesados (otra cosa es el lino de tres piezas). Cuando Gabriel García Márquez recibió merecidamente el Premio Nobel de Literatura sorprendió a la nobleza de las viejas casas europeas al portar el traje de liki-liki que no es más que una versión ceremonial de la guayabera, esa camisa de origen incierto que le pertenece en realidad a todos los lugares felices: es de Cuba y de Veracruz, de Yucatán y de Dominicana, de donde le llaman simplemente “camisa” o, incluso, “cubana”, como se le llamaba en Cádiz, la tacita de plata de la costa española, la salada claridad que evocaba Machado… La joya de un Caribe inventado en la mismísima Península Ibérica, al filo de las olas de ... Leer Más »

Un romance antiguo

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Decía Eliseo Alberto que la amistad es un romance y tanto creyó en eso que escribió su hermosa novela Esther en alguna parte para apuntalar en el lector que toda amistad es un romance y –además- que quien no cree en la amistad a primera vista no podrá creer tampoco en el amor a primera vista. Dicho lo anterior, hace días me re-encontré con un viejo cuento –efectivamente, cursi—que intenta honrar una de las formas más primitivas del afecto incondicional y se me ocurre ahora dedicarlo a Tom Hanks, a quien no conozco pero desearía que fuera mi amigo. Desde que debutó en un efímera comedia de la televisión y en casi todas sus actuaciones y afanes fílmicos he sido admirador y deudor del ánimo con el que navega el mundo, ya sea brincando como niño sobre las teclas de un inmenso piano o bien como el milagroso tonto que siempre aparece en el lugar y el tiempo justos y también como el maestro de primaria convertido en sargento de un pelotón que recorre una parte de Francia en busca de un solo soldado desamparado por el azar. En fechas recientes, Hanks ha patrocinado una aplicación para los teléfonos inteligentes ... Leer Más »

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