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La Caseta de las Firmas Imposibles

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Ese hombre engolado que no esconde su guante de terciopelo izquierdo, no es un actor disfrazado, sino el mismo Miguel de Cervantes Saavedra que espera en la puerta de la Caseta de las Firmas Imposibles la llegada del próximo primer lector de su Quijote y el gringo gordo que bebe vino en la bota que trajo de Pamplona es Hemingway enfundado en su guayabera de lila, haciendo tiempo como un viejo náufrago perdido en el mar. Son los asiduos fantasmas que pocos ven, pero que consta a muchos, habitantes de la caseta que se esfuma al final de la fila de los libreros en pleno corazón del Parque de El Retiro. Año con año llegan los espectros de Shakespeare para firmar traducciones y la delicada sombra de Quevedo envuelto en gasas que fueron telón de un teatro donde ahora recita con pajarita intacta Federico García Lorca. Vienen al Retiro y hacen tertulia por las madrugadas, cuando amaina el calor y logran arrebatarle a ciertas nubes el frío de su propia inmortalidad: allá por la cueva del Palacio de Cristal se reúnen Gabo y Fuentes, sin mariposas amarillas y un ligero viento de ocres como murmullos acompaña los pasos de Rulfo ... Leer Más »

Parar el tiempo

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Contraquerencia Ese que salió en segundo lugar de la lidia, marcado con el hierro de Jandilla, del encaste Domecq y nombre femenino de Hebrea, ese toro se hizo sentir desde que salió de toriles: un toro bravo, encastado, que peleó en varas y se creció al castigo y que compartió con sus hermanos la savia inconfundible de la noble bravura que salva a la fiesta. Mal dúo el que tocó en suerte para que se despidiera de Madrid Francisco Rivera Ordóñez, ahora llamado Paquirri, y de más complejas ecuaciones los dos toros que le tocaron a López Simón, que no pudo cuajar las faenas que traía en mente. Pero el tal Hebrea, que terminó dando la vuelta al ruedo, que galopó del tercio a los medios y que se quejaba con las banderillas y se fijaba hasta en el vuelo de las moscas o el aleteo de los abanicos en los tendidos y siempre embistió metiendo la cara y bajando los belfos y en todo momento ávido de utilizar las astifinas puntas de sus cuernos, se ganó la tarde y quizá, la feria entera. Ahora bien, ese que lo lidió hizo en realidad una pequeña sinfonía que sería perfecta de ... Leer Más »

En espera de prosa

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Busco el verso que alivie tanta noticia de sangre, o la rima infantil que distraiga la vista de tanta desgracia y desorden; busco el poema como flor que aligere el peso del calor sofocante y sea como una brisa de sílabas parecida al silencio. Busco la crónica de los testigos que ayudan a entender el enredo y desvelan tanta mentira y el simulacro de los discursos, incluso sabiendo que se juegan la vida por compartir la noticia, por simplemente informar lo que queda a la vista de todos, censurado por la ceguera oficial; busco los cuentos, todos los cuentos y relatos de los jóvenes que no han encontrado otro camino de salvación que apostar sus almas en la violencia, o las historias de las jóvenes que nada tienen que ver con tanta desgracia e invierten su ilusión en el primer noviazgo; busco leer también el dolor de las mujeres que huyen de taxistas clandestinos, y los niños que corren por los parques para alejarse de la engañosa amabilidad de un lobo que lleva días acosándolos con caramelos y oraciones tiernas. Busco encontrar el memorial de los viejos que vivieron tiempos peores, de cuando la ciudad y el país entero olía ... Leer Más »

Descordar

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Contraquerencia. Décimo cuarta de Feria de San Isidro 2017 Hubo un ayer en que los viejos mozos de espadas pedían a gritos desde el callejón que su torero aplicase doblones o un trincherazo que le quebrara la espina al toro incómodo, ése que calamochea y sale probón, siempre buscando la cornada más que propinar la embestida noble. Lo que quizá nunca se había visto es que un torero descorde a un animal por el solo hecho de pegarle un cardíaco pase cambiado por la espalda. Así pasó con “Hoacino” de Nuñez del Cuvillo que se descordó en el eléctrico inicio de faena con la que el joven Roca Rey tuvo que confirmar lo caro que cobran las orejas en Madrid: siendo sacado el año pasado en hombros, hoy se le criticaba hasta el milimétrico empeño que siempre pone en los quites, las tandas de pases a sus dos toros y ese descordado sexto que rima con el incordio constante del solitario inconforme, necio náufrago de la andanada anónima que palmotea su constante inquina y también el incordio ya acostumbrado del Tendido 7, con un arsenal ya predispuesto para el discordio: mantas, pañuelos verdes, la sincronización de sus aplausos de protesta ... Leer Más »

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