Café de Madrid

Café de Madrid

Mira, que se esconde

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Parece mentira lo que diré en estas líneas, pero consta para algunos que Madrid es villa que se esconde y corte capaz de desaparecer cuando le conviene. Hablo del vacío que sorprende a los andantes en los días de inesperado asueto o a los desvelados en las madrugadas de absoluta soledad; hablo de la última nota que queda flotando en los conciertos de auditorios ya vacíos y el eco de las escenas que quedan en la pantalla de los cines donde acaban de proyectar una película para nadie. Madrid escondida en el bolso de la anciana que la lleva a cuestas con cada uno de sus recuerdos y Madrid en el bolsillo del hombre que parece un viajero en el tiempo: leontina, polainas, bigote encerado y chocolate en San Ginés. Son los habitantes en blanco y negro que descubren en su saliva el sabor constante de un Madrid que se esconde tras los anuncios de publicidad y tras las legiones de turistas obnubilados con quitarle las leves tiras de grasa al jamón serrano; es el ánimo que se esconde en los vientos de un otoño fugaz que ha llegado para recordarnos el aroma de una ciudad que se esconde en ... Leer Más »

Vive en libros

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La simpática gordita del vestido naranja (cuyo bolso y zapatitos combinan con su peinado rubio de agua oxigenada) lo mira pasar por el andén del Metro y esboza una sonrisa; el hombre que amasa pan a la manera antigua, sale de vez cuando a la calle para fumarse un pitillo y también sonríe cuando lo mira caminar sin quitar la vista de las páginas y por último, el niño más despierto de su barrio lo mira salir todos los días con la nariz ya hundida en el volumen que ha elegido para navegar ese día y al día siguiente, volver con otro libro entre narices como quien viene de explorar un planeta lejano, náufrago arrastrado por la espuma de unos párrafos que vuelven a la playa entrañable de su piso en quién sabe qué barrio donde quizá prosiga la navegación en otras páginas. Es el hombre que sólo lee periódicos durante el desayuno, al humo del primer café y dedica el resto de sus horas despierto a deambular Madrid en libros, a menudo leyendo en silencio los mismos paisajes que recorre andando y también novelas o crónicas de ciudades imaginarias que va sintonizando con las rutas que se inventa. Es ... Leer Más »

No ve…

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Ese que no ve, observa. Parece que hace oídos sordos, pero escucha y anda como niebla entre las calles de Madrid aparentemente alejado del bullicio ya cansino del monotema que se ladra por todos lados. Ese personaje que va vestido como bandera tropical, corbata de Sol radiante y las palmas de las manos extendidas, como en espera de nieve; ese que no habla, murmura, se confía casi en silencio los párrafos que imagina que serán quizá el relato testimonial –al hilo de las crónicas que publican todos los demás—donde consta lo que le duele y lo que le falta, lo que asusta y desconcierta. Es un testigo ante la boca del abismo, un ciudadano anónimo ante el amasijo enrevesado de tantas mentiras que levitan por encima de los gritos. Allá lejos, desatados los pendones y banderolas, gritan a pulmón e insultan al vuelo, cierran filas y objetan a todo lo que ven ajeno, todo lo que consideran diferente. El hombre percibe la ira que parece contagio, la saliva rancia de las sonrisas irónicas o el descaro hipócrita de quienes se saben capaces de engañar a miles, de desorientar en distintas lenguas y aprovechar confusiones para salir bien librados de embrollos ... Leer Más »

Hojas son alas

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Al filo de la realidad, allende las malas noticias y lejos del ruido del mundo, Madrid es un espacio expandible con recovecos entrañables donde reina el silencio y fluye una ligera brisa casi imperceptible, ideal para el intento de poner en palabras los inventos de la mente. El teclado se vuelve un huerto cultivado a golpe de cada una de las yemas de los dedos y las hojas en blanco se elevan flotando en una confusión literal donde parecen mariposas amarillas u hojas ocres que quieren anaranjearse, flotando como una parvada de insectos en otoño sobre la cabeza enmarañada de quien ha logrado aislarse del bullicio de las calles, de las iras desatadas en la plaza pública y pasea su prosa por las calles recién llovidas por su propia inspiración. Hojas son alas que se elevan como la delicada voz de una soprano inventada y Madrid confirma entonces que hay un perfil de su larga biografía que sólo se entiende en saxofón o en la lectura que se sigue línea por línea sobre los antiguos bulevares de un sosiego ya olvidado. Quien lo conoce, va leyendo en las caras de los paseantes el verdadero rostro de una ciudad que te ... Leer Más »

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