Blog Café de Madrid

Lo que no se enseña

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De entre cientos de aspirantes, quince becarios obtuvieron la Beca Gabo en Periodismo Cultural y durante siete días trabajan sus párrafos con cuatro tutores, maestros en el oficio de eso que llaman la no-ficción. Habiendo planteado un tema específico para optar a la beca, los quince escritores que han viajado de Cartagena hasta Aracataca, pasando por Ciénaga, Sevilla y Barranquilla… pasaron también por entre el delicado telón que divide a la costa Caribe colombiana de la ensoñación de Macondo que sólo existe en tinta. De este entramado sabía mucho Gabriel García Márquez, el joven periodista que durmió su primera noche en Cartagena en una banca del parque Bolívar, y Gabo el soñador que elevó las nostalgias volátiles del sopor de su imaginación al estante de las bellas artes; el periodista cuyo textos tenían que pasar por la peluquería de la edición de las mesas de redacción que renegaban del exceso de adjetivos o del enredo de florituras y el novelista-cuentista-guionista que –a pesar de una constante y minuciosa propensión a la investigación—era capaz de resoñar sus datos en abono de la trama. Entre lo verificable y lo inverosímil, la tentación de la ficción y la urgencia de la constancia. Así, ... Leer Más »

La fruta de los fantasmas

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A medio camino entre Aractaca y el amanecer de Barranquilla, la caravana de becarios y sus tutores de la fnpi hace escala en el infinito plantanal de Sevilla, allí donde ancló sus cuarteles la United Fruit Compay. El oprobioso imperio de la una inmensa empresa norteamericana que cuadriculaba sus cuentas con criterios paramilitares grabó sus iniciales en la historia de Colombia con la matanza de incontables obreros como finalización tajante a la huelga que sostenían en contra de sus modos diversos de explotación; también quedó grabado en la historia de la literatura universal al consignar García Márquez en Cien años de soledad, la cifra exacta de 3000 asesinados, cuando el propio autor consciente del debate entre la realidad y el deseo decía que podrían haber sido tres o trescientos, incontables o sin cuenta. Entre el deseo y la realidad permanecen los fantasmas que siguen cortando banano en los surcos perpendiculares y perfectos, y los descendientes de una acomodada familia que habita hasta hoy la vieja casona desde donde un tal McDonald acribilló a escopetazos a quién sabe cuantos obreros esclavizados se acercaban a sus ventanas para quemar la casa a la inglesa que hoy se desbarata en quejidos inaudibles. Sin ... Leer Más »

Las vías del olvido

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Llegamos a Aracataca al tiempo en que pasaban los ciento cincuenta vagones de un tren ya exento de nostalgias que sólo carga lo extraigan de las minas. El fantasma de aquel amarillo con el que festejaron el regreso de Gabo en ocasión del Congreso Internacional de la Lengua y aniversario de la publicación de Cien años de soledad quedó en una anécdota más del enrevesado realismo mágico que parece apoderarse de lo que fue Macondo. Los becarios de la fnpi vieron al tibio amanecer entre las murallas de Cartagena con la bendición de una soledad húmeda y casi bochornosa; a esa hora hay poco bullicio y sí mucha vida entre las fachadas de la arquitectura del salitre y los balcones con sus flecos de flores leves. En el autobús un leve goteo de agua fría confirmaba el funcionamiento del clima que nos libraba de los calores de canícula, previos al mediodía cuando cruzamos la Gran Ciénaga, allí donde García Márquez se embarcó con Luisa Santiaga para el viaje de vuelta a Cataca y la ilusión de vender una casa que aliviara una más de las recurrentes dificultades de la familia. Pero el viaje que empieza en Ciénaga es también el ... Leer Más »

Entre la Verdad y la Belleza

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Taiye Selasi llegó a Cartagena para compartir en voz alta los murmullos que a diario la hacen escritora. Discípula de Toni Morrison, Selasi empezó su participación ante los becarios de la FNPI subrayando como guías de oficio la constante búsqueda de la Verdad y la Belleza. Más adelante, acotaría que esos faros no excluyen la aparición constante de las diversas fealdades del mundo o el entramado de mentiras que suelen aparecer entre las creencias inapelables, pero la autora de la brillante novela Lejos de Ghana aclaró que el oficio de escribir abre un abanico diverso de senderos narrativos, pero procurando mantener como faros de dirección y ánimo la búsqueda de verdad, una entre muchas y posibles y no necesariamente en mayúsculas, así como la belleza no en la definición estética acartonada, sino en el valor estético intrínseco que revela la palabra. Para beneficio de sus pares y oyentes, Selasi recordó que todo aquello que llega a manos del lector no es más que la versión final de una serie indefinida de versiones preliminares y que –como le indicó en su momento su laureada maestra Morrison: “los escritores no somos actores que ya no pueden enmendar sobre el escenario sus parlamentos, ... Leer Más »

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