Otros artículos en El País

Catalán en el espejo

vicente-molina-foix-joven-sin-alma

Vicente Molina Foix ha cuajado El joven sin alma, una novela romántica que lo retrata ante el espejo como personaje inventado por el paisaje y los personajes –también verídicos y también inventados— que aparecen en sus párrafos. Quizá con mayor claridad y nitidez que en otras de sus obras, Molina Foix ha registrado el biombo de una España en blanco y negro y en particular, Barcelona aprés la sepia y previa a los colores que ahora parecen esfumarse en la memoria de la masa: una cultura riquísima, plural y políglota, abierta al mundo y consciente de su lugar en él donde un joven que se llama igual que el autor abre los telones de la sexualidad y el asombro artístico, al tiempo que lanza al vuelo las ventanas de su propia creatividad en una búsqueda de sí mismo que medio siglo después llega hoy a manos de los lectores bajo el sello de Anagrama, casa del autor y de muchos de sus fantasmas en tinta. Da gusto ver un jueves que deja de ser cualquiera a Molina Foix presentando un libro de la editorial de Jorge Herralde, y para mayor gusto, en la sucursal madrileña de La Central, librería de ... Leer Más »

Por si sirve de algo

referendum-cataluna

De lejos, incluso estando cerca, todo se ve borroso y duele; no hay una serena explicación que tranquilice el inmenso despropósito: un gobierno que no fue capaz de hacer política y un alud de engañosa utopía que fermentó un peligroso ilusionismo, el subsuelo de la ira y el sedimento de la amnesia. En mala hora se juntaron sobre el paisaje de España la ineptitud corrupta de la nostalgia autoritaria y los mentirosos placebos de una revolución inventada. Hace exactamente medio siglo el grupo Buffalo Springfield lanzó un clamor como advertencia que se tituló For What It’s Worth y que podría traducirse como Por si sirve de algo. Allí se canta lo que deberíamos cantar hoy mismo en español o catalán: Aquí está pasando algo. No está del todo claro de qué se trata. Por allá, viene un hombre con pistola que me dice que debo tener cuidado. Creo que es tiempo de parar, detenernos en seco; niños y niñas, ¿qué ese ruido? Miren todos… ¿qué está pasando? ¿qué estamos perdiendo todos con todo esto? Se han trazado ya los frentes de batalla. Nadie puede estar bien si todos estamos mal; nadie puede llevar la razón, si todos ejercen la sinrazón. ... Leer Más »

Epicentro

grupo-rescate-sismo

Dicen que las alarmas sísmicas no llegan a sonar cuando el epicentro de los terremotos es demasiado cercano al corazón de la Ciudad de México. También fallan por azar y anuncian temblores inexistentes. Todo eso que suena a metáfora o invento se aplica una vez más a la vida de México: la reverberación oscilatoria o trepidante de sus desgracias y de la destrucción es inversamente proporcional al alud multitudinario de la solidaridad instantánea y sí, de lejos se siente demasiado cerca toda la emoción y el dolor, las miles de manos que se entrelazan hasta el día de hoy para llevar en cadena agua potable en medio de un aguacero, mismas manos que a los pocos minutos del terremoto empezaron a remover piedra por piedra los escombros que esconden vidas… y muertos. Treinta y dos años después, una semana después y segundos inmediatamente después de otro 19 de septiembre la noticia voló de casa en casa, de calle en calle y de un mundo a los otros: en 1985 dependíamos de lo que se decía de boca en boca, frágiles líneas invisibles de radioaficionados y una nueva generación de mexicanos tomaron las calles conjugando quizá por primera vez la palabra ... Leer Más »

Cuando duele México

duele-mexico

De lejos, las desgracias pesan más o por lo menos, de otra manera: no es la inmediatez de los gritos ni el mareo oscilante que convierte a los minutos en siglos; es la lejanía dolorosa, la imposibilidad de abrazar y el eco de los llantos. El agua del azar dictó que en el aniversario del gran terremoto del 85 la Ciudad de México amaneciera con un simulacro que quizá resultó más que premonitorio, precautorio y quizá preparó los reflejos ante la nueva tragedia. De hecho, quizá los sismos de la semana pasada fueron aviso de lo porvenir y metáfora de las desgracias a sumarse hoy mismo: allí donde ayer se alcanzó la imperdonable cifra (más que número, vida) de la víctima número cien mil en la enloquecida pesadilla de la narcoviolencia, hoy se van sumando los edificios caídos, los muertos con sus nombres y apellidos, las calles del cascajo, los círculos concéntricos de un horror que parece haberse tallado en piedra hace siglos. El azote impredecible de los terremotos, la ferocidad real de los huracanes, la punzada de la tragedia no se percibe de veras hasta que hinca su dolor en la piel y contrasta con la inexplicable sincronía de ... Leer Más »

Show Buttons
Hide Buttons