Algunas mentiras

algunas-mentirasLa fotografía de la doble Burger con queso y tocino que muestran en la ventana del local es una joya del Photoshop; se trata en realidad de dos lonchas de plástico y un amasijo de silicona pintada, escanciados con tintura vegetal inodora, acolchonados estratégicamente entre dos rebanadas de hule espuma pintadas a mano para aparentar pan.

Las emotivas palabras que pronuncia el licenciado político en la enésima conmemoración de lo que sea fueron en realidad escritas por un equipo de jóvenes recién egresados de la licenciatura, conformando así un histriónico simulacro que culmina en el formal de una ceremonia fingida donde participantes y asistentes combaten el aburrimiento leyendo repetidas veces la inmensa mampara verde donde cuelgan los recordatorios en inmensas letras blancas para que nadie olvide la fecha, el lugar en donde se reúnen en ese momento y el motivo de la ceremonia en turno.

Las pestañas, uñas, pechos, caderas, cutis, córneas (y el delicado lunar de la nalga derecha) con los que la vedette en turno ha triunfado como ejemplo de belleza autóctona y auténtica, son en realidad un muestrario ambulante de una clínica clandestina de cirugía estética que se mantiene gracias a la oferta consuetudinaria de operaciones que garantizan el cambio de sexo.

El título dizque universitario que cuelga en el departamento acondicionado como consultorio de quien se hace llamar doctor en psicología dos veces por semana es, en realidad, una joya más de las imprentas (ahora digitalizadas) de los portales de Santo Domingo, que permiten al simpático pasante de ingeniería mecánica conducir sesiones de terapia por el hecho de haber tomado un curso de gelstalt por correspondencia.

El jardín botánico Carlos Salinas de Gortari, la glorieta Porfirio Díaz, la estación Polivoces del Sistema de Transporte Metro y el premio cinematográfico Viruta y Capulina, simplemente no existen.

Las papas fritas sabor jamón serrano (y otras variedades) no contienen ni jamón serrano ni las otras variedades; son rebanadas de papa bañadas en saborizantes artificiales, tal como los chicles sabor a mango, plátano y demás frutos del bosque.

Los principales partidos políticos desconocen el número exacto de sus afiliados y muchas de sus acciones dependen de la contratación de encuestas y estadísticas facturadas por empresas de dudosa o desconocida reputación.

El técnico que arregló la computadora del vecino es en realidad un dentista desempleado que sobrevive desde hace tres años gracias a sus habilidades técnicas, basadas en el ensayo y error con el que ha desarmado y armado diversos electrodomésticos a lo largo de su vida adulta.

La impresionante videoteca del conserje de mi edificio se compone de películas pirata, la mayoría de ellas grabadas en cines de prestigio con la antigua videocámara beta que dejó olvidada la mudanza de la parejita que se suicidó en el 3-B.

Los mejores tacos del tercer puesto a la derecha, saliendo por la estación Balvanera rumbo a Popotla, son en realidad delicias hirvientes de entraña de perro y el licuado ambulante de fresa que se expende a lo largo de la calzada Zaragoza no lleva leche ni fresas.

La rifa navideña de la oficina donde labora mi prima Raquel desde hace 30 años está amañada, la sidra con la que brindan los protagonistas de la popular telenovela Valientona es en realidad jugo de manzana, la tumba de Pedro Infante está vacía y la gran mayoría de las promesas, proyectos, palabras y pensamientos que me dijiste al oído resultaron ser, a la postre, no más que un nebuloso enjambre de mentiras.

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